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sábado, 7 de mayo de 2011

La muerte de Bin Laden

Todos conocemos ya la versión oficial de la muerte del terrorista árabe. Presenciamos el show mediático del presidente Obama, los bloopers, la línea editorial nacionalista de la CNN... Ahora veamos la contracara de gente con autoridad para opinar. El veterano periodista Robert Fisk entrevistó a Osama Bin Laden en tres ocasiones y actualmente es el corresponsal en Oriente Medio del periódico inglés The Independent. En este artículo dá su punto de vista sobre el terrorista, sin dejar de criticar con ironía la actuación de los EEUU.




Un guerrero superado por la historia
Robert Fisk


Un don nadie de mediana edad, un fracasado político, rebasado por la historia –por los millones de árabes que exigen libertad y democracia en Medio Oriente–, murió en Pakistán este domingo. Y el mundo enloqueció. No bien había salido de presentarnos una copia de su certificado de nacimiento, el presidente estadunidense apareció en medio de la noche para ofrecernos en vivo un certificado de la muerte de Osama Bin Laden, abatido en una ciudad bautizada en honor de un mayor del ejército del viejo imperio británico. Un solo tiro en la cabeza, nos dicen. Pero ¿y el vuelo secreto del cuerpo a Afganistán, y el igualmente secreto sepelio en el mar?

La extraña forma en que se deshicieron del cuerpo –nada de santuarios, por favor– fue casi tan grotesca como el hombre y su perversa organización.

Los estadunidenses estaban ebrios de alegría. David Cameron lo llamó “un enorme paso adelante”. India lo describió como “un hito victorioso”. “Un triunfo resonante”, alardeó el primer ministro israelí Netanyahu. Pero, luego de 3 mil estadunidenses asesinados el 9/11, incontables más en Medio Oriente, hasta medio millón de víctimas mortales en Irak y Afganistán y 10 años empeñados en la búsqueda de Bin Laden, oremos por no tener más “triunfos resonantes”.

¿Ataques en represalia? Tal vez ocurran, de los grupúsculos en Occidente que no tienen contacto directo con Al Qaeda. A no dudarlo, alguien sueña ya con una “brigada del mártir Osama Bin Laden”. Tal vez en Afganistán, entre los talibanes. Pero las revoluciones de masas de los cuatro meses pasados en el mundo árabe significan que Al Qaeda ya estaba políticamente muerta. Bin Laden dijo al mundo –de hecho me lo dijo en persona– que quería destruir los regímenes pro occidentales en el mundo árabe, las dictaduras de los Mubaraks y los Ben Alís. Quería crear un nuevo califato islámico. Pero en estos meses pasados, millones de árabes musulmanes se levantaron, dispuestos al martirio, pero no por el islam, sino por democracia y libertad. Bin Laden no echó a los tiranos: fue la gente. Y la gente no quería un califa.

Tres veces me reuní con el hombre y sólo me quedó una pregunta por hacerle: ¿qué pensaba al observar cómo se desenvolvían esas revoluciones este año, bajo las banderas de naciones, más que del islam, cristianos y musulmanes juntos, personas como a las que sus hombres de Al Qaeda les encantaba reventar?

A sus ojos, su logro fue crear Al Qaeda, institución que no tenía tarjeta de membresía. Bastaba levantarse una mañana queriendo ser de Al Qaeda, y ya lo era. Él fue el fundador, pero nunca un guerrero en batalla. No había una computadora en su cueva, ni hacía llamadas para que detonaran las bombas. Mientras los dictadores árabes gobernaban sin que nadie les hiciera frente, con nuestro apoyo, evitaron hasta donde les fue posible condenar la política de Washington; sólo Bin Laden lo hacía. Los árabes nunca quisieron estrellar aviones en altos edificios, pero admiraban al hombre que decía lo que ellos querían decir. Pero ahora, cada vez más, pueden decirlo. No necesitan a Bin Laden. Se había vuelto un don nadie.

Hablando de cuevas, la desaparición de Bin Laden arroja una luz sombría sobre Pakistán. Durante meses, el presidente Alí Zardari nos había estado diciendo que Osama vivía en una cueva en Afganistán. Ahora resulta que vivía en una mansión en Pakistán. ¿Traicionado? Claro que sí. ¿Por los militares o por los servicios de inteligencia de Pakistán? Es muy probable que por los dos. Pakistán sabía dónde estaba.

Abbottabad no sólo es hogar del colegio militar de ese país –la ciudad fue fundada por el mayor James Abbott del ejército británico en 1853–, sino también cuartel de la segunda división del cuerpo del ejército del norte. Apenas hace un año busqué una entrevista con uno de los “criminales más buscados”, el líder del grupo responsable de las masacres de Bombay. Lo encontré en la ciudad paquistaní de Lahore, resguardado por policías paquistaníes armados con ametralladoras.

Desde luego, hay una pregunta de lo más obvia sin respuesta: ¿no podrían haber capturado a Bin Laden? ¿Acaso la CIA o los Seals de la Armada o las fuerzas especiales o cualquier cuerpo estadunidense que lo haya matado no tenía los medios para arrojarle una red al tigre? “Justicia”, llamó Barack Obama a esta muerte. En los viejos tiempos “justicia” significaba proceso debido, un tribunal, una audiencia, un defensor, un juicio. Como los hijos de Saddam Hussein, Bin Laden fue muerto a tiros. Claro, él jamás quiso que lo atraparan vivo... y había sangre a raudales en la habitación donde murió.

Pero un tribunal habría preocupado a muchas más personas que a Bin Laden. Después de todo habría podido hablar de sus contactos con la CIA durante la ocupación soviética de Afganistán o de sus acogedoras reuniones en Islamabad con el príncipe Turki, jefe de la inteligencia de Arabia Saudita. Así como Saddam Hussein –quien fue juzgado por el asesinato de sólo 153 personas y no por los miles de kurdos gaseados– fue ahorcado antes de que tuviera oportunidad de contarnos sobre los componentes del gas llegados desde Estados Unidos, sobre su amistad con Donald Rumsfeld o la asistencia militar que recibió de Washington cuando invadió Irán, en 1980.

Resulta extraño que Bin Laden no fuera el “criminal más buscado” por los crímenes internacionales de lesa humanidad del 11 de septiembre de 2001. Ganó su estatus del viejo oeste por ataques anteriores de Al Qaeda a embajadas de Estados Unidos en África y al cuartel del ejército de ese país en Durban. Siempre estaba a la espera de los misiles de crucero… también yo cuando me reuní con él. Había esperado la muerte antes, en las cuevas de Tora Bora en 2001, cuando sus guardaespaldas se negaron a dejarlo presentar resistencia y lo obligaron a cruzar a pie las montañas hacia Pakistán. De seguro pasó algún tiempo en Karachi; estaba obsesionado con esa ciudad: hasta me dio fotografías de grafitis de adhesión a su causa en los muros de la antigua capital paquistaní, y elogiaba a los imanes locales.

Sus relaciones con otros musulmanes eran un misterio. Cuando me reuní con él en Afganistán, en un principio tenía miedo del talibán y se negó a dejarme ir a Jalalabad de noche desde su campamento: me entregó a sus lugartenientes de Al Qaeda para que me protegieran en el viaje al día siguiente. Sus seguidores odiaban a los musulmanes chiítas por herejes; para ellos todos eran dictadores e infieles, aunque Bin Laden estaba dispuesto a cooperar con los ex baazistas iraquíes contra los ocupantes estadunidenses de su patria y lo dijo así en una grabación de audio que la CIA típicamente pasó por alto. Nunca elogió a Hamas y apenas si era digno de la definición de “guerrero sagrado” que ese grupo le dedicó este lunes, la cual llegó, como de costumbre, directamente a manos israelíes.

En los años posteriores a 2001, tuve una débil comunicación indirecta con Bin Laden. Una vez me reuní con uno de los socios en los que confiaba en Al Qaeda, en una ubicación secreta en Pakistán. Escribí una lista de 12 preguntas, la primera de las cuales era obvia: ¿qué clase de victoria podía proclamar, cuando sus acciones condujeron a la ocupación por Washington de dos naciones musulmanas? Durante semanas no hubo respuesta. Luego, un fin de semana, cuando esperaba para dar una conferencia en San Luis Misuri, en Estados Unidos, me dijeron que Al Jazeera acababa de difundir una nueva cinta de Bin Laden. Y una a una –sin mencionarme– contestó mis 12 preguntas. Y sí, quería que los estadunidenses fueran al mundo musulmán… para así poder destruirlos.

Cuando Daniel Pearl, periodista del Wall Street Journal, fue secuestrado, escribí un largo artículo en The Independent, en el que suplicaba a Bin Laden que le salvara la vida. Pearl y su esposa me cuidaron cuando fui golpeado en la frontera afgana, en 2001; él incluso me dio el contenido de su libro de contactos. Mucho tiempo después me dijeron que Bin Laden había leído mi reporte con tristeza. Pero Pearl ya había sido asesinado. O eso dijo Osama.

Las obsesiones de Bin Laden infestaron a su familia. Una esposa lo dejó, otras dos parecen haber muerto en el ataque estadunidense del domingo. Conocí a uno de sus hijos, Omar, en Afganistán, en 1994; estaba con su padre. Era un niño guapo y le pregunté si era feliz. “Sí”, me respondió en inglés. Pero el año pasado publicó un libro llamado Living Bin Laden, en el que, al describir cómo su padre mató a los perros que él amaba en un experimento de guerra química, lo llamó “un hombre malvado”. En ese libro también recordó nuestro encuentro, y concluyó que debió haberme dicho que no era un niño feliz.

Para el mediodía de este lunes ya había yo recibido tres llamadas telefónicas de árabes, todos seguros de que los estadunidenses mataron al doble de Bin Laden, igual que muchos iraquíes creen que los hijos de Saddam Hussein no perecieron en 2003, y que el propio Saddam tampoco fue ahorcado. A su debido tiempo, Al Qaeda nos lo dirá. Por supuesto, si todos estamos equivocados y era un doble, veremos un video más del verdadero Bin Laden… y el presidente Obama perderá la próxima elección.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya


Enlaces:

Artículo



miércoles, 1 de diciembre de 2010

El soldado que avergonzó a los EEUU

Transcripción de un artículo que revela cómo se obtuvieron los miles de documentos que publicó Wikileaks días atrás y que puso a EEUU en apuros. Ésta es la historia oficial. Determinados sectores en cambio desconfían de esta versión, y hacen responsable de la filtración a grupos de ultraderecha estadounidenses que buscan desestabilizar a Obama. Los amantes de las cospiraciones, agradecidos.



Todo fue posible gracias a Lady Gaga, podría decirse. Día tras día, el joven soldado Bradley Manning –un analista de inteligencia del ejército estadounidense, de 22 años, movilizado en Irak–, entraba a las oficinas de informática de una base de EE.UU. en Bagdad, y copiaba en un CD falso de la excéntrica cantante miles de documentos secretos que luego entregó a Wikileaks.

“Nadie sospechó nada. Fue extremadamente fácil. Tuve acceso a los servidores 14 horas al día los siete días a la semana durante ocho meses”, le confesó Manning por chat a un amigo hacker, Adrian Lamo, 29, quien terminó denunciándolo al Pentágono .

Bajo el alias de Bradass87, Manning chateaba con Lamo y le dijo: “Entraba a la sala de informática con un CD regrabable de música que decía ‘Lady Gaga’, borraba la música y grababa un archivo comprimido con la información secreta. Nadie sospechó nunca nada y probablemente nunca lo sabrán”.

Manning estaba entusiasmado y siguió contando: “Hillary Clinton y miles de diplomáticos del mundo van a tener un infarto cuando se levanten un día y sepan que el contenido de esos documentos es de dominio público”.

Rubio y casi un adulto, el joven soldado contó a su amigo hacker haber visto documentos “con manejos políticos casi criminales; la versión anti relaciones públicas de los hechos y las crisis del mundo”. Y mientras se llevaba en un CD lo que “posiblemente sea la mayor pérdida de datos en la historia estadounidense’’, Manning tarareaba la canción “Telephone’’, de Lady Gaga, según él mismo le contó a su amigo hacker.

Bradass87 le sugirió a Lamo que “alguien que conozco íntimamente” había estado descargando y comprimiendo y cifrando todos estos datos y subiéndoselos a alguien que identificó como Julian Assange, el fundador de Wikileaks.

Lamo contactó al Pentágono el 23 de mayo.

Tres días después, Manning pasaba de la base de Bagdad a una celda en Kuwait . Hoy está en confinamiento solitario en Quantico, Virginia, bajo estricta vigilancia para que no se suicide . Y aguarda una corte marcial, prevista para el año que viene, acusado de filtrar a Wikileaks un video secreto sobre un ataque norteamericano a un grupo de civiles en Irak, en el que murieron 12 personas entre ellas dos periodistas de Reuters.

Y es el principal sospechoso de todas las filtraciones que siguieron : desde los documentos sobre las guerras de Irak y Afganistán, hasta los cables diplomáticos difundidos el domingo. Podría enfrentar hasta 52 años de prisión .

De acuerdo a The New York Times , Manning, un homosexual de infancia amarga, se unió al ejército donde, según sus amigos, su vida social estaba definida por su necesidad de ocultar su sexualidad bajo la política de “no preguntes, no digas”, y malgastó su inteligencia en llevar café a los oficiales .

Pero unos dos años atrás, Manning viajó a Cambridge, Massachussets, para visitar al hombre del cual se había enamorado. Había encontrado un lugar en el mundo, en un círculo social que incluía hackers de computación políticamente motivados, además de a su novio, un travesti.

Por lo tanto cuando su carrera militar parecía ir a ningún lado, Manning acudió a estos amigos para buscar apoyo moral. Y ahora algunos de esos amigos se preguntan si su desesperación por ser aceptado pudo haberlo empujado a revelar el mayor tesoro de secretos del gobierno desde el escándalo de los “Papeles del Pentágono”.

“Traté de aclararle a Brad que tenía un futuro prometedor”, contó Daniel Clark, uno de esos amigos de Cambridge. “Pero cuando se es joven y se está en su situación, es difícil convencerse de que las cosas van a estar mejor, especialmente en el caso de Brad, porque en su pasado, las cosas no siempre fueron bien”, dijo.

La infancia y adolescencia de “Brad” estuvieron marcadas por las bromas que lo pintaban como un “chico raro” que prefería hackear los juegos de la computadora en vez de jugar con ellos. “Estuve aislado durante tanto tiempo”, le confesó Manning a Lamo, quien entregó copias de las charlas a las autoridades y a los medios.

“Brad” explicó que filtró la información porque quería “que la gente vea la verdad, porque sin información no se pueden tomar decisiones fundadas como público’’.

Si bien “hackear” ha llegado a significar varias cosas, en su esencia –según quienes lo hacen– es la filosofía de que la información debe ser libre y accesible para todos.

Y Manning tenía acceso a la información más secreta del planeta .

Un funcionario de alto rango del Departamento de Defensa, quien pidió no ser identificado, señaló que desconocía si se tomaron medidas disciplinarias en torno a las condiciones de seguridad en el puesto de Manning en Irak.

En sus conversaciones por internet con su amigo hacker, Manning describe esas condiciones como sumamente laxas . El sitio “Wired.com” publicó en junio una bitácora parcial de las conversaciones que “Brad” mantuvo con Lamo. “Servidores débiles, débil ingreso al sistema, seguridad física débil, contrainteligencia débil, desatento análisis de señal’’, escribió Manning. “Una tormenta perfecta’’.


Un hacker, en Irak

Aburrido en Bagdad, Manning –especialista en piratear computadoras– copió miles de documentos. Podrían caberle 52 años.

Cargo: analista de inteligencia
Edad: 22 años
Estado civil: soltero

Entre 2009 y 2010 copió en Irak miles de documentos en un CD que decía “Lady Gaga” -como si fuera música de la cantante- y que llegaron a Wikileaks. Manning se lo contó a un hacker, que lo denunció.


Fuente:

Clarin.com

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Un té con sabor a sangre

Si la mitad de lo que dice el siguiente artículo es cierto, y esta gente llega al poder, ya sabemos qué país presidirá el denominado "eje del mal". Espero que los ciudadanos de EEUU piensen a quién le dan su voto. Ya bastante violencia tienen que soportar puertas adentro como para extenderla al resto del mundo....



Tea Party: fanáticos religiosos y enemigos de los intelectuales

Por Paula Lugones 
Miami. Enviada Especial para Clarín


Cuando John Manick, dueño de una casa de empeño colmada de escopetas en Wasilla, Alaska, señaló a esta enviada por quién iba a votar, fue más que una obviedad. Ese hombre musculoso, padre de 8 hijos, que ama cazar alces y pescar salmones para que su esposa los guarde en el freezer para comer todo el año, no podía elegir otra cosa que los candidatos del movimiento ultraconservador que hoy se agiganta en los Estados Unidos: el Tea Party, ese grupo enérgico, inorgánico, difuso, furioso, recalcitrante, que nadie sabe bien qué es, pero canaliza el enojo por la economía y que –según muchos prometen– cambiará el rumbo del país.

En el otro extremo, aquí en Florida, el sol reemplaza a alces y osos, pero también el Tea Party es poderoso. En este Estado brilla una de las estrellas de este movimiento con un mensaje sencillo y provocador. “Obama quiere convertir a EE.UU. en Cuba”, dice Marco Rubio, el hijo de cubanos que ayer fue ungido como senador nacional y ya se lo menciona como candidato a la fórmula republicana de 2012. “El gobierno nos está llevando a un camino que hará quebrar a EE.UU. Y debilitará nuestra defensa nacional”, repite. Para que el país vuelva a ser líder mundial, Rubio cree que hay que armarse más . Los ciudadanos y el país. Ser poderosos para que el mundo les tenga respeto.

Más allá de sus “slogans”, el Tea Party canaliza la furia de gran parte del electorado contra el presidente Barack Obama, sobre todo porque la economía no mejora y el desempleo, que roza el 10%, y no baja. La gran proclama de este movimiento, que no tiene plataforma y que usa la estructura del Partido Republicano , es la reducción del déficit fiscal. Creen que el país está desbarrancando por el gasto excesivo y culpan a Obama por el paquete de estímulo fiscal. Exigen, además, que bajen los impuestos. Repudian la reciente reforma de salud y no quieren que el Estado se meta en la vida de la gente.

Ni siquiera para ayudar a los pobres. Eso es para los débiles, dicen . Quieren que cada uno, en base a su trabajo, pueda forjar su destino.

El Tea Party toma su nombre de la protesta de Boston de 1773, cuando ciudadanos enfurecidos volcaron un cargamento de té , para repudiar un aumento de los impuestos. Irrumpió en escena en 2009, contra el paquete de estímulo de Obama, y se convirtió en un movimiento de base que tienen algunos líderes inorgánicos como la ex aspirante vicepresidencial Sarah Palin o el senador Jim De Mint.

Ahora que muchos de sus candidatos han conseguido bancas en el Congreso, la duda es cuál será la fidelidad al Partido Republicano . Si votarán orgánicamente o liderarán un movimiento más radical contra las políticas de Obama. Lidiar con esta gente será un problema para demócratas y republicanos . Ellos buscan “restaurar EE.UU.” –¿qué significará eso?– r evitalizado los “verdaderos valores conservadores”, del país.

Odian a los intelectuales –dicen que son elitistas que pierden el tiempo hablando– y a la gente compleja o con varios puntos de vista. Para un “teapartista” puro, salir de las fronteras de su Estado es como ir a la Luna , ser de la cosmopolita Nueva York es un pecado y llamar a alguien “afrancesado” es su insulto preferido.

Prefieren concentrarse en la familia, en ir a misa , portar armas y trabajar duro para progresar. Son fervientes opositores del aborto, del matrimonio entre homosexuales y creen que el calentamiento global es una gran mentira . La mayoría de sus integrantes son hombres, mayores, de raza blanca.

Obama encarna todo lo que ellos detestan .

Así, el pastor de la iglesia de Gainesville, que quiso quemar el Corán, un fervoroso voluntario del Tea Party, dijo a esta enviada que “Obama es anticristiano y prefiere los valores del islam”. Es decir, no representa el alma del estadounidense.

La lista de barbaridades que han dicho los candidatos del Tea Party es interminable. Sin embargo, es la fuerza que ha sacudido esta campaña . Según Gallup, un 73% de los estadounidenses piensan que este movimiento ha energizado la política del país.

Sharron Angle, que compitió por Nevada, asegura que los inmigrantes latinos se parecen a los asiáticos y que el embarazo de las víctimas de violación podría ser “ un deseo divino ”.

Sonny Thomas, fundador del movimiento en Springboro (Ohio), que está en contra de la “invasión” de inmigrantes, preguntó en Twitter: ¿dónde está mi pistola? Ken Buck, de Colorado, dijo que “la homosexualidad y el alcoholismo están cortados por el mismo patrón”.

Christine O´Donell, de Delaware, una batalladora a favor de la abstinencia sexual y en contra de la masturbación, aseguró que “los gays crearon el sida”. Joe Miller, de Alaska, dijo: “quiero un Muro de Berlín para los inmigrantes”. Rand Paul, de Kentucky, señaló: “yo no comparto todos los puntos de la ley de derechos civiles de 1964”.

Uno de los mayores héroes del movimiento es la estrella del canal conservador Fox News , Glenn Beck, organizador de una marcha que reunió en Washington en agosto a la derecha más radical del país. El presentador es la fuente de buena parte de estas frases.

Quizás Carl Paladino, que compitió por la gobernación de Nueva York, sintetice el clima que reina en su movimiento. Para solucionar los problemas del país, dice, tiene un remedio muy estadounidense, con el cual seguramente el cazador de Alaska estaría de acuerdo. Dijo, sencillamente, que quiere agarrar un bate de béisbol para dar unos cuantos golpes y “arreglar al fin las cosas”.


Fuente:

Clarín.com Mundo


jueves, 26 de agosto de 2010

Vergüenza argentina

Perdón por esta entrada localista, pero la grave situación institucional que atraviesa la Argentina me obliga a compartir esto que escuché recientemente. Vivimos tiempos en los que se han perdido todos los códigos. La pelea entre el Gobierno y el monopolio Clarín ha superado el límite de la honorabilidad y del buen gusto. En esta batalla sangrienta todo vale, y la mayoría de los ciudadanos nos encontramos en el medio sin entender hacia donde nos dirigimos. Los K utilizan los duros años de la dictadura para ensuciar a los medios del grupo empresario, llegando a tomar medidas Chavistas para despojarlos de sus entidades comerciales, y utilizando a patoteros como Moreno para violar las más básicas garantías constitucionales. Los medios atacan al gobierno por el lado del enriquecimiento ilícito y la malversación de fondos, manipulando información, sacando de contexto los dichos oficialistas, y ejerciendo sobre la población una política de miedo continua. Y en el medio, una oposición inepta que se cuelga con la intención de sacar réditos ante proximidad de las elecciones.

Nada es blanco o negro. Tanto un bando como el otro tienen sus aciertos y sus mugres. Lamentablemente la población está siendo conducida a un pensamiento maniqueo tan básico como idiota. Y todo por una cuestión de dinero y poder que a vos, ciudadano común, no te va a favorecer en absoluto. Quien mejor lo explica es el periodista Jorge Lanata, el único que a mi criterio mantiene un último atisbo de coherencia y sensatez. Puede que no les guste cómo dice las cosas, pero el contenido merece ser tenido en cuenta antes de tomar partido.



Al día siguiente, su casilla de correo se inundó de gente (oficialista) insultándolo y acusándolo de vendido. Esta fue su respuesta en el programa de televisión de esa misma noche.

miércoles, 2 de junio de 2010

El síndrome de Jekyll y Hyde (se actualiza cada tanto))


Actitudes como éstas no hacen más que insultar la memoria de los seis millones de muertos durante el genocidio nazi. Israel necesita objetarse seriamente el rumbo de su política, mirando la historia y reconociendo que ya es uno más dentro de triste lista de monstruos que dicen combatir...
Hablamos de gobiernos, por supuesto.

Por otro lado, considerar que la flota sólo se movilizó por razones humanitarias, sin ninguna intencionalidad política, es tan tonto como pensar que Israel "cayó en una trampa" (ver el artículo de Eliaschev al final). Vamos... los dos lados tienen sus estrategias muy bien pensadas. El tema es que es este caso Israel superó todos los límites.

viernes, 30 de abril de 2010

Faltó la hoguera


¿Qué clase de chiste fue este? La titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, encabezó un "juicio público" contra un grupo de periodistas acusados de haber colaborado con la última dictadura argentina. "Juicio" que ya estaba "arreglado", y que incluía "acusados" que la propia Hebe había elogiado en su momento por su compromiso con la causa de las madres, caso de Magdalena Ruiz Guiñazú.

Esta mamarrachada pensada para ser funcional al gobierno de Cristina no contó, por suerte, con el aval de todos los sectores vinculados a los derechos humanos. Personas lúcidas como "Keka" Kofman, integrante de Madres de Plaza de Mayo de Santa Fe, criticaron la iniciativa de esta señora considerandola "polémica y no apropiada".


Hebe de Bonafini. La misma mujer que se alegró con la muerte de centenares de inocentes en los atentados del 11 de setiembre. Hebe de Bonafini. La misma que trató de "bolivianos de mierda" a un grupo de manifestantes del país vecino que reclamaban en Plaza de Mayo por la muerte de un compatriota. Y a los que intentó echar del lugar, arrogándose la titularidad de un espacio público que es de todos.

Hebe, vergüenza nacional.
Hebe, tan "derecha y humana" como los miserables de la vereda de enfrente.


Enlaces:







domingo, 11 de abril de 2010

Las netbooks de "Kristina" según Clarín


Reconozco públicamente que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner no me gusta nada de nada. Es más, no veo la hora que acabe su mandato para descorchar un champagne. Los porqué, tal vez los exponga cuando la Argentina cumpla su bicentenario. Pero como en todos los ámbitos intento ser objetivo, también debo decir que lo que hace el multimedios Clarín ya da asco.

Me explico. El gobierno Argentino anunció el lanzamiento de un programa para distribuir tres millones de computadoras portátiles para todos los estudiantes de escuelas secundarias estatales del país, por unos US$ 825 millones. Que ésto se concrete está por verse, no vaya a suceder lo mismo que con los planes fantasma de electrodomésticos y coches: puro humo. También muy discutibles son los mecanismos para hacerse con esos fondos, y si la medida servirá al no acompañarla con los cambios de las políticas educativas que requiere. Hace unos días me enteré, por ejemplo, que en mi ciudad se entregarán a una escuela técnica que no cuenta con acceso a internet. ¿Recibirán la conexión a tiempo? ¿La recibirán...?

Ahora bien, dejando de lado estos aspectos, me llega la información a través del sitio de la RedUsers de que el diario Clarín publicó un artículo breve, tendencioso y manipulador, sobre este tema. Para quienes no conozcan el enfrentamiento entre el gobierno argentino y este multimedios (dueño de periódicos, radios y canales de TV), diré brevemente que desde hace unos años ambos bandos se han declarado en guerra sangrienta, superando a estas alturas cualquier código de buen gusto y honorabilidad.

La RedUsers publicó un artículo que deja al descubierto varias de las trampas vertidas en el artículo de Clarín. Y debo decir que la gente que hace este análisis merece toda mi credibilidad, sobre todo porque soy seguidor de sus publicaciones desde hace más de una década, y sé de su seriedad.

A continuación los artículos mencionados. Para que analicen y discutan.


Enlaces:

Sobre el plan de Cristina

El artículo de Clarín

El análisis de RedUsers

martes, 9 de febrero de 2010

El gran dictador


Iba a evitar los temas políticos, pero no pude evitar la tentación. Y es que este señor me ha dejado el tema servido en bandeja. Hugo Chávez no deja de sorprenderme día a día. Hoy decide cerrar canales de tv porque no hablan a su favor, o monta un show mediático expropiando edificios como si fuese un chico caprichoso eligiendo juguetes. Mañana habla con una pasmosa liviandad de entrar en guerra con sus vecinos. ¡Y después se atreve a dar un discurso moralista, de vecinas de barrio, sin ningún tipo de rigor, acerca de cómo los videojuegos inducen a la violencia!

Tanto despropósito me recordó una historieta publicada en la revista argentina Fierro, en su número 12 del año 1985. Con guión de Carlos Trillo y dibujos de Enrique Breccia, "El Reino Azul" es una joya concebida en el año 1978 que habla de dictadores y desvaríos. Cualquier semejanza con personas reales... ¿es pura coincidencia?

Click en las imágenes para ampliarlas.